No nos diremos nada.
Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío y besaré,
en el hueco de tus manos abiertas,la dulzura del mundo,
que se va, como un río...
Has venido a enseñarme la magnitud de un beso
la eternidad
que hay en el salto de arriesgar en el otro.
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